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viernes, 8 de julio de 2016

El gran espejo

Tanto fue el tiempo, dónde corría vertiginosa a procura de respuestas.
respuestas que jamás podría responde,
 porque fueron otros los que hicieron que me cuestionara,
pero que a la vez solo ellos conocían la verdadera razón del porque.
Fueron tantos años que la ignorancia,
limito el abrirme al más valioso de mis conocimientos.
Encontrarme cara a cara con mi mejor amigo,
y mirar de frente sin miedos mi peor enemigo.
Un día me coloque delante de un inmenso espejo
Me mire hermosa,
me mire horrenda,
me mire llorosa,
me mire sonriente.
En ese mismo reflejo,
me sentí orgullosa de ser,
me sentí repulsiva,
me sentí plena,
me sentí poca cosa.
Encontré en esa imagen del espejo,
el brillo explosivo de la mirada plena,
lo enrojecido del llanto,
el lagrimear de la nostalgia,
Aprendí que la única y verdadera persona con permiso para medirme, SOY YO MISMA.
Cuando miro un árbol o planta con sus hojas caídas, no pierdo tiempo en pensar porque no la riegan.
Busco agua y apaciguo su sed, porque solo yo estaba en el preciso momento, para ver y hacer lo que solo yo podía haber hecho.
Por ahí va mi lección de vida. No esperar que otros hagan lo que por derecho y deber me toca hacer.
Solo yo soy responsable de mi misma, me toca ser el abrazo mismo, la caricia sublime y reírme o sonreírme mismo que sea el viento que me arranca ese sentirme llena.

Renacer en el Ocaso...

Renaciendo en el Ocaso, es parte de una vida que necesitó plantearse… ¿Qué hago ahora con lo que tengo en mis manos?
Jamás diría, comenzar de nuevo o partir de la nada…Pues quien ha vivido 45 años, jamás puede partir del punto cero.
Cada persona que enfrenta una situación álgida en el recorrido de las sendas de su vida.
Siempre recomenzará, planteándose una nueva forma de ver y de vivirla, más nunca comenzará de nuevo.
Pues cada quien lleva en si las huellas que se fueron tatuando con el tiempo, sus recuerdos, sus fortalezas, sus debilidades, su aprendizaje, su entorno.
Para comenzar de nuevo, sería necesario nacer de nuevo. Y eso no es posible.
Porque renacer en el Ocaso y no en el alba… Porque es en el Ocaso dónde solemos aventarnos a los recuerdos, reposar el cansancio, meditar y contrapesar situaciones.
Así que dejaré el alba para iniciar mi trayecto en ese Universo llamado Vida.



María Lasalete Marques

Orgullosa de ser Venezolana