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domingo, 29 de noviembre de 2015

Afastaste el crepúsculo

Existe un esbozo en tus miedos, y  en tus inseguridades. Existe un motivo que solo tú desnudando tu alma, puedas encontrar. Seria hora que fueras desarropando tu alma y tu corazón, para afastar de tu esencia los demonios que cohabitan con tus sueños y metas.

Los temores  viejos tiene la agilidad de minimizar las cosas buenas que vayan surgiendo en tu día a día. Afastando una casa llena de luz, en la penumbra y en la tiniebla que todo obscurece.

Pides un mañana de seguridad….La vida es una ruleta abierta de ventanas expuestas, dónde solo logras mirar su interior si te asomas, solo penetras si logras entrar.

Pides igualdad, manos llenas para recibir mientras las tuyas se han mantenido de palmas al suelo. Cada día la ocasión te ha proporcionado la paz, pues no existían compromisos que reclamaran tu obligación.

Te olvidas que todo camino se hace paso a paso, y la cuesta solo la subimos mirando de frente la montaña, es el comienzo, es el inicio.  No coloques en la espalda de nadie la mochila que debes de transportar a lo largo de tu camino.

 Afastaste el crepúsculo y le diste la espalda a la alborada.  Invierno inclemente que marchito de frio las flores del jardín. Mismo que su esencia se encuentre asiente en tierra. Nunca serán las mismas flores. Serán brotes nuevos en primavera.


Por más similares que sean tus temores siempre serán inmensos antes los mendrugos de los temores ajenos, porque solo nuestra mirada tiene peso y medida. Correr en solitario es un arduo trayecto. 

Renacer en el Ocaso...

Renaciendo en el Ocaso, es parte de una vida que necesitó plantearse… ¿Qué hago ahora con lo que tengo en mis manos?
Jamás diría, comenzar de nuevo o partir de la nada…Pues quien ha vivido 45 años, jamás puede partir del punto cero.
Cada persona que enfrenta una situación álgida en el recorrido de las sendas de su vida.
Siempre recomenzará, planteándose una nueva forma de ver y de vivirla, más nunca comenzará de nuevo.
Pues cada quien lleva en si las huellas que se fueron tatuando con el tiempo, sus recuerdos, sus fortalezas, sus debilidades, su aprendizaje, su entorno.
Para comenzar de nuevo, sería necesario nacer de nuevo. Y eso no es posible.
Porque renacer en el Ocaso y no en el alba… Porque es en el Ocaso dónde solemos aventarnos a los recuerdos, reposar el cansancio, meditar y contrapesar situaciones.
Así que dejaré el alba para iniciar mi trayecto en ese Universo llamado Vida.



María Lasalete Marques

Orgullosa de ser Venezolana