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domingo, 27 de mayo de 2012

El verdadero vivir se hace viviendo cada día.


Sorprenderme es algo que reconozco como mi fragilidad de mujer
Así que me deleito en el espacio de lo inmensamente insondable
Tratando de buscar lo efímero de la vida
Ese amanecer de rosa colorido, la brisa humedecida por la bruma del mar
El horizonte curvilíneo por las montañas que demarcan la inmensidad del espacio
Los sueños y sus retos por recrear y materializar mis anhelos
El murmullo del viento que presagia la borrasca y el buen tiempo
La estrella del norte que mas que brújula orienta mis pasos en la mar.
Que me dices, que esto no es efímero?
Es cierto, nada de ello es fugaz, es una realidad tangible
Dulce verdad que cada amanecer se vuelve trepida caricia
Me sorprende no las hazañas humanas, más si la simpleza de lo que creemos ajeno
Nuestro entorno, y lo que al observar me abre la gran muralla del aprender
Que la vida se compone de pequeñas secuencias,
porque el verdadero vivir se hace viviendo cada día.

Renacer en el Ocaso...

Renaciendo en el Ocaso, es parte de una vida que necesitó plantearse… ¿Qué hago ahora con lo que tengo en mis manos?
Jamás diría, comenzar de nuevo o partir de la nada…Pues quien ha vivido 45 años, jamás puede partir del punto cero.
Cada persona que enfrenta una situación álgida en el recorrido de las sendas de su vida.
Siempre recomenzará, planteándose una nueva forma de ver y de vivirla, más nunca comenzará de nuevo.
Pues cada quien lleva en si las huellas que se fueron tatuando con el tiempo, sus recuerdos, sus fortalezas, sus debilidades, su aprendizaje, su entorno.
Para comenzar de nuevo, sería necesario nacer de nuevo. Y eso no es posible.
Porque renacer en el Ocaso y no en el alba… Porque es en el Ocaso dónde solemos aventarnos a los recuerdos, reposar el cansancio, meditar y contrapesar situaciones.
Así que dejaré el alba para iniciar mi trayecto en ese Universo llamado Vida.



María Lasalete Marques

Orgullosa de ser Venezolana